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Quien fue Pitágoras?

Aunque es poco lo que sabemos acerca de su vida y de su obra, de ambas nos ha quedado su estela luminosa, a través de los 25 siglos que han tranrcurrido desde la época en que maravilló a sus contemporáneos con su sabiduría y la profundidad y lo vasto de su doctrina.

Habiéndose perdido las anteriores y probablemente más verídicas (entre ellas la sin duda inestimable de su máximo discípulo Apollonio de Tiana) la única biografía completa que nos queda de él es la de Malcos, llamado Porfirio, escrita casi mil años después, cuando él y su vida se habían convertido en leyenda, y por lo tanto infartada de contradicciones y elementos espúreos, algunos de los cuales hasta ofensivos para la memoria del Filósofo.

El mismo nombre de la madre samia de nacimiento, Pítide o Pitáride, casi parece una derivación del suyo: se nos dice que fue mujer hermosa e inteligente, y bien hubo de ser así, transmitiendo al hijo sus dones también físicos. En cuanto al padre Mnesarco, algunos, lo dicen fenicio y otros etrusco, descendiente de los que colonizaron algunas islas egeas, posiblemente debido a la semejanza entre tirio y tirreno.

Lo último no sería imposible si consideramos también la singular atracción que le hizo preferir como residencia estable la península en la que fundó su famosa escuela y pasó la segunda parte de su vida.

Igualmente se ignoran la fecha y el año de su nacimiento: parece, sin embargo, lo más probable que fuera a principios del siglo VI  AC, aún cuando algunos lo hacen nacer en la segunda mitad del anterior, si es que ya en edad madura (unos dicen a los cuarenta, otros acercándose a los setenta) hubo de fundar su escuela hacia la mitad del mismo siglo, o poco después. A esa escuela se asignan también cuarenta años de duración, considerándose el año 510 AC como fecha más probable de su destrucción. En cuanto a su transición o apoteosis, hay suficiente concordancia en que fuera en los primeros años del siguiente siglo quinto, antes de nuestra Era.

Es también unánime la opinión de que pasara la primera parte de su vida, hasta bien entrado en años, instruyéndose (se nombran entre sus primeros maestros a Ferécide y Tálete ) y viajando a tal propósito no solamente en Grecia, sino también en Egipto y en todo el Oriente, hasta la India, aprendiendo naturalmente las diferentes lenguas que se hablaban en esos países, y superando también las pruebas a veces difíciles a las que se le sometió en distintas iniciaciones.

Con la tradición de la India concuerdan dos puntos fundamentales de su enseñanza: el respeto hacia la vida animal, y también vegetal, y la reencarnación o metensomatasis, impropiamente llamada metempsicósis, aún cuando ésta última era una creencia suficientemente difundida.

De Teano algunos dicen que fue su mujer y otros hija suya, sabia como hermosa.

Sabemos, de todos modos que tuvo familia, aunque fuera tarde, pero poco se habla de sus hijos.

En su escuela la disciplina del silencio era considerada tan importante como la de la palabra y del pensamiento, y la educación impartida, basada en la máxima “mens sana ín corpore sano”, comenzaba con la abstención de los alimentos impuros (o sea los animales) y comprendía el aspecto moral no menos que el intelectual.

Por tal razón no admitía a cualquiera sino únicamente a los que consideraba pudieran realmente aprovechar la enseñanza, sometiéndolos previamente a pruebas eliminatorias.

Fue probablemente el primero en su época en dar gran importancia a la educación femenina, haciendo naturalmente hincapié en las virtudes familiares, y en el ideal de la máxima sencillez de la vida y de los modales, en el vestido y en el adorno.

Fue el suyo también posiblemente el primer gran experimento de coeducación, admitiendo ambos sexos en igualdad, pero con la diferencia necesaria, especialmente en cuanto a la educación física.

Fue, por lo tanto, un Maestro en toda la extensión de la palabra, tanto como educador que como filósofo e investigador científico, a comenzar de tas matemáticas, precediendo de dos mil años a Copérnico y Galileo en la visión heliocéntrica del sistema planetario.

Entre otras, a él se le debe el uso primero de palabras que se han hecho corrientes después, como filósofo, filosofía y cosmos.

En cuanto a los preceptos aquí traducidos y comentados libremente, no son seguramente obra del Maestro y están muy lejos de comprender toda su enseñanza, de la que únicamente presentan una introducción esencialmente ética y exotérica. El esoterismo pitagórico, basado en la que puede llamarse Aritmosofia o Matemática Trascendente es algo bastante más difícil de penetrar, no menos que de comprender, aún cuando las mentalidades analíticas y profanas de nuestro siglo puedan calificarlo de pura fantasía.

Se atribuyó a Lisis, uno de sus discípulos directos, el texto original de los versos que se nos ha conservado bajo el título: “Ta con Pythagoreión epe ía chrysá”, o "Veros Áureos de los Pitagóricos". Pero, también en armonía con el título, se considera más probable que fueran escritos algo más tarde como compendio de las enseñanzas preliminares de la escuela que se acostumbraban transmitir de viva voz.

El título de la primera edición aldina en latín, contemporánea al descubrimiento de América, Pythagorae Áurea Carmina, es responsable de que se los hayan llamado y conocidos modernamente como Versos de oro de Pitáqoras. Dicha obra es, en realidad, una Miscelánea en la que los escritos pitagóricos ocupan apenas tres páginas, junto con la traducción de otros textos griegos y cristianos. Sólo después se publicó el texto griego con la versión latina y en otras lenguas.

Se verá, sin embargo, que a pesar de su aparente sencillez y de la forma griega no precisamente clásica, encierran bastante sabiduría, y muy bien pueden constituir un Guía para la Vida Sabia, también en nuestros días.

La vida pitagórica o filosófica es, pues, sublimemente humana y puede aplicarse a lodos los tiempos y a todas las latitudes.

Nos presenta el Ideal de la armonía más completa de la vida misma con su finalidad trascendente, y a la vez del hombre igualmente con la Sociedad y la Naturaleza.


Fuente: Asociacion Biosófica Universal, 1961 apart postal: 2929

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